Turra como pocas. Mi primera jefa en un empleo en serio (en blanco) y de jornada completa. Autodenominada empresaria, cumple con muchos requisitos para ser considerada como tal en un país como Argentina. Arrogante, engreída, autoritaria, egocéntrica, amargada, manipuladora (como la mayoría de las mujeres). Las malas lenguas decían que su padre era verdulero y que ella misma había sido docente primero y azafata después, llegando al lugar en el que estaba gracias a su habilidad para trepar. Poseedora -eso sí- de una energía inagotable y de una vitalidad envidiable. Nunca se enfermaba, se tomaba una semana de vacaciones al año y las dos veces que se cayó, no tuvo ni un moretón... nada. Y todo a pesar de las maldiciones colectivas pues tiene una larga lista de enemigos. Hierba mala nunca muere.
La tía tiene menciones en:
